Un sugerente vistazo a la inteligencia artificial en tierras hispanas

En un gesto inusual de iniciativa, el Gobierno de Aragón, junto con el gigante Microsoft, Ibercaja y su fundación homónima, ha erigido el primer Observatorio Anual de Inteligencia Artificial, conocido como IAON.

El fresco y revelador estudio arroja un dato preocupante: aunque el 88,3 % de los ciudadanos en España afirma conocer lo que es la inteligencia artificial, apenas un escaso 5,5 % puede presumir de tener un dominio profundo sobre ella.

Basado en una meticulosa encuesta nacional, el informe revela también que más de la mitad de la población, concretamente un 51 %, echa mano de herramientas de IA en su rutina diaria.

Sin embargo, el informe ilumina frías desigualdades que se extienden como grietas en un suelo reseco: el uso y conocimiento de la IA varía notablemente entre generaciones, niveles de educación y situaciones laborales.

Mientras la juventud despliega las alas del conocimiento, las generaciones mayores y los jubilados contemplan estupefactos desde la periferia, atrapados en una era de exclusión digital.

Por otra parte, solamente un escaso 16 % encuentra habitual el uso de herramientas de inteligencia artificial para fines tan dispares como estudiar, planificar sus días o buscar entretenimiento caleidoscópico.

El informe se adentra además en la percepción pública, sugiriendo que un 39 % de los encuestados ve a la IA como una posibilidad para mejorar la sociedad.

Sin embargo, campea un escepticismo generalizado sobre sus ventajas, al deducir que parecen servir principalmente a las élites económicas y no tanto al ciudadano del común.

En cuanto a las sombras que este avance tecnológico proyecta, el 75 % de las voces teme la propagación de noticias falsas, mientras que un 70 % de los jóvenes advierte sobre el posible boicot al pensamiento crítico.

Existe además un remarcado recelo hacia el uso de inteligencia artificial en aspectos tan delicados como la salud mental, dado que apenas un 20 % de los encuestados expresaría confianza alguna en tales aplicaciones.

A modo de epílogo, el estudio destaca que quienes poseen estudios superiores tienen hasta diez veces más probabilidades de estar bien familiarizados con el mundo de la IA.

El Observatorio IAON no busca ser un simple faro momentáneo, sino una vigilia constante que observe el impacto social de la inteligencia artificial, detecte sus desigualdades inherentes y promueva políticas públicas de índole inclusiva, siempre con un enfoque ético y humano como brújula inamovible.

Para los desarrolladores, empresas y usuarios en España e Hispanoamérica, el mensaje es claro: la inteligencia artificial no es solo un cambio tecnológico, sino un fenómeno social que necesita ser comprendido y manejado con destreza y cuidado. La voluntad de cerrar la brecha generacional y educacional podría ser el catalizador para una plena inclusión en esta nueva era digital.

Fuente: Cyberlíder Magazine