En un reciente informe conjunto, Eraneos y Whitelane Research han revelado que para el año 2025, el desembolso en tecnologías de la información en España será de casi 60.000 millones de euros.

Este monto, que casi asusta por su envergadura, subraya un hecho inequívocamente claro: la inteligencia artificial se alza como pieza primordial de esta inversión.

Pese a que solo un escaso 2% de las empresas admite haber experimentado una transformación completa en sus operaciones mediante la inteligencia artificial, su avance es innegable e inexorable.

Tan solo un 4% no hace uso de la IA hoy, en comparación con un abultado 19% que lo declaraba el año anterior.

Es decir, el salto cuantitativo es evidente.

El 42% de las compañías ha optado por herramientas de probada eficacia y renombre, como ChatGPT o Microsoft Copilot, mientras que un todavía tímido 16% se ha embarcado en el desarrollo de soluciones propias que aún aguardan su despliegue total.

Otro 19% se aferra a sistemas internos que, por el momento, tienen un impacto acotado.

Todo ello pone de manifiesto cómo la IA se va estableciendo como un pilar fundamental en el tejido empresarial español, donde aún queda camino por recorrer y margen para una disrupción más profunda.

Este impulso tecnológico abre un abanico de implicaciones y desafíos.

Para las empresas en España e Hispanoamérica, esto supone la imperiosa necesidad de adaptar sus procesos y estructuras a una realidad donde no sumarse a la ola de la inteligencia artificial podría marcar la línea entre éxito o irrelevancia.

Los desarrolladores, por su parte, enfrentan una demanda creciente de habilidades y conocimientos en herramientas de IA.

¿Y los usuarios? Se encuentran en un cruce de caminos, donde familiarizarse con estas nuevas tecnologías se hace cada vez más perentorio.

Las posibilidades aún están por explorarse del todo.

Fuente: Merca2