Meta, el gigante tecnológico que nos conecta a través de las redes sociales, ha desvelado un movimiento audaz en su estrategia publicitaria.
A partir de ahora, los datos generados por las interacciones en sus chats con inteligencia artificial, tanto de texto como de voz, se convertirán en los hilos invisibles que tejan la tela de sus anuncios personalizados y segmentados.
Imaginemos a un usuario planeando sus vacaciones familiares.
Mientras conversa con Meta AI sobre destinos y hoteles, la inteligencia detrás de la plataforma afina el filo de su espada publicitaria, lista para cercar al usuario con ofertas hechas a medida.
Pero, y aquí está el quid, esta nueva táctica de personalización no permitirá a los usuarios esquivar su redes si utilizan Meta AI.
En Estados Unidos, este sistema se activará tras una notificación a partir del 7 de octubre, alcanzando plena operatividad el 16 de diciembre. Pero cruzar el Atlántico no será cosa sencilla.
Las costas europeas están resguardadas por el imponente GDPR, ese escudo de la privacidad que vigila celosamente el uso de datos para el entrenamiento de IA.
Meta Europa tendrá que andar con pies de plomo, sometiéndose a estas normas que, de momento, mantienen en suspense cómo se desplegará esta función en el Viejo Continente.
Las empresas, desarrolladores y usuarios en España e Hispanoamérica observarán con atención este despliegue.
Las implicaciones podrían ser variadas, y mientras algunos podrían beneficiarse de una publicidad más ajustada a sus deseos, las preocupaciones sobre la privacidad emergerán como sombras persistentes.
Fuente: Euronews
