El panorama tecnológico en España ha comenzado a entonarse en el sinfonía de la inteligencia artificial, cuyas notas aún resuenan tímidamente, sobre todo en el concierto de las pequeñas empresas.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) ponen de relieve que una de cada cinco empresas con más de diez empleados ha decidido invitar a la IA para mejorar su operativa.
El machine learning, ese virtuoso capaz de reestructurar procesos con mejoras que superan el 70%, lidera el avance de la conocida como Cuarta Revolución Industrial.
Sin embargo, otras promesas tecnológicas como la conversión de habla en texto y el reconocimiento de objetos aún no han tenido un impacto vigoroso en la productividad a corto plazo.
En esta era de rápidos cambios, la IA ha demostrado ser un aliado formidable en la productividad laboral, pero no todo es triunfo en este relato. Las sombras se ciernen con el riesgo de recortes de plantilla, como los que han anunciado algunas de las grandes tecnológicas a través de expedientes de regulación de empleo.
Este fenómeno plantea un dilema ineludible: la sustitución del empleo humano por la automatización está más presente de lo que quisiéramos. Por ello, es imperativo vigilar de cerca cómo evolucionan los ingresos y el empleo en aquellas empresas que deciden abrazar las diferentes facetas de la IA.
Entender su verdadero impacto no solo es necesario, sino urgente, especialmente en una región como Hispanoamérica, donde una adopción sostenible de la tecnología puede determinar el futuro económico.
Para más detalles, consulte el artículo completo en la fuente original: El País.