El panorama de la percepción de la inteligencia artificial en España pinta un mapa dividido, casi como un reflejo del tiempo. Según el primer Observatorio Anual de IA ON, impulsado por el Gobierno de Aragón en colaboración con gigantes como Microsoft e Ibercaja, un 31% de la población española camina por la senda de la desconfianza, convencidos de que las maravillas y pesadillas de la IA traerán consigo un cúmulo de consecuencias negativas. Sin embargo, de la otra cara de la moneda, un 39% se declara a favor, viendo en la IA un faro que guiará hacia el progreso y la innovación.
Las divisiones en las opiniones no son más que el reflejo de las circunstancias de quienes las sostienen. Las dudas sobre el futuro resuenan entre aquellos con menos formación académica y quienes buscan empleo, con una certeza que se acentúa al compás de los años: el 31,5% de los mayores de 59 años se hermanan en la desconfianza, frente al 26,9% de los jóvenes que miran de soslayo a esta nueva era. Sin embargo, el canto de los optimistas lo entonan mayormente las voces jóvenes, aquellas armadas con títulos universitarios y la certeza de un empleo bajo sus pies.
En un mundo en constante cambio, el 78% de los trabajadores manifiesta un deseo ferviente de formarse en IA y tecnología digital, reflejo de las oportunidades que surgen en cada nuevo algoritmo. A la hora de usar la inteligencia artificial, el 51% de los españoles admiten haber sucumbido a sus encantos, aunque con varios matices: un 20,2% la utiliza de vez en cuando, un 16% no pasa un día sin ella y un 11,6% la consulta semanalmente. La IA generativa se convierte en compañera en el ámbito privado en un 69,4% de los casos, y le siguen el laboral con un 48,3% y el académico con un 27,4%. Los usuarios más asiduos en el entorno laboral son aquellos que se ubican entre los 27 y 58 años, armados de estudios universitarios y, en su mayoría, hombres.
El contexto, sesgado por demografía y educación, subraya la esencialidad de acercar la formación y el conocimiento tecnológico a todos los estratos de la sociedad. Para las empresas y desarrolladores, sugiere un campo fértil para sembrar oportunidades de aprendizaje y empleo, mientras que para los usuarios, significa empoderarse en un mundo donde la IA ya no es del mañana, sino del hoy. Más en Infobae.
