En pleno ocaso de la segunda década del siglo XXI, la inteligencia artificial -ese espectro digital que planea sobre el tejido laboral- despierta temores entre quienes empuñan herramientas y teclados en el mercado laboral español. Un informe reciente, titulado «People at Work 2025» y elaborado por la firma de recursos humanos ADP, revela que uno de cada diez trabajadores en España vive con la inquietud de que su sustento diario pudiera ser barrido por un algoritmo.

El estudio, que hurgó en la opinión de más de 38.000 asalariados de España y otros 33 países, desvela un abismo generacional. Los jóvenes, aquellos de 18 a 26 años que miran al futuro con vértigo tecnológico, muestran un 26 % de niveles de angustia.

En contraste, los veteranos del campo laboral, los que superan los 55 años, parecen contener el miedo en un puño, con apenas un 4 % viendo amenazado su trabajo. Un dato que desnuda su escepticismo o quizás la confianza en su experiencia curtida a lo largo de los años.

Bárbara Gómez, al frente de las operaciones de ADP Iberia, resalta que el impacto de la inteligencia artificial va más allá de lo tangible.

Es una cuestión tanto de engranajes y códigos como de emociones humanas, fermentando una suerte de incertidumbre que bien podría desatar tempestades personales. Ante esta encrucijada, Gómez sugiere a los empleadores que no solo agarren al toro por los cuernos, sino que lo hagan con un enfoque táctico.

Aconseja a los dueños de las industrias que no escatimen en diálogos, que asesoren sobre el impacto y, sobre todo, que capaciten a sus empleados. No para resistir, sino para abrazar la inteligencia artificial como una aliada, tejiendo una fuerza laboral que no solo sobreviva, sino que prospere en este nuevo mundo.

A medida que las empresas en España e Hispanoamérica encaran este desafío, la prudencia dicta que la adaptación será clave para mantener la relevancia en el inexorable avance digital.

Fuente: RRHH Press