Llamemos a las cosas por su nombre: la IA no suplanta personas, sus víctimas son aquellas almas que eligen ignorar su potencial, y la metamorfosis ha de colocarse al hombre en el epicentro.
La discusión sobre si la IA purga o genera empleos es un soniquete que se repite con la insistencia de una gota sobre roca.
Pero si hay un mensaje claro: quienes teman a las máquinas, que no rehuya del conocimiento y la formación continua, que ahí se entreteje la clave del éxito, en el reskilling y el upskilling, no hay descanso para quienes doman la revolución tecnológica.
Llamemos a las cosas por su nombre: la IA no suplanta personas, sus víctimas son aquellas almas que eligen ignorar su potencial, y la metamorfosis ha de colocarse al hombre en el epicentro.
El director general de Adecco, Denis Machuel, rodeado de otros ilustres directivos, marca el rumbo en la brújula del futuro laboral: la inteligencia artificial es el anticipo de lo que vendrá, una España que ya mira más allá de nóminas fijas, pertrechada en una economía que prefiere contar habilidades como el oro en tiempos de escasez.
La discusión sobre si la IA purga o genera empleos es un soniquete que se repite con la insistencia de una gota sobre roca.
Pero si hay un mensaje claro: quienes teman a las máquinas, que no rehuya del conocimiento y la formación continua, que ahí se entreteje la clave del éxito, en el reskilling y el upskilling, no hay descanso para quienes doman la revolución tecnológica.
Llamemos a las cosas por su nombre: la IA no suplanta personas, sus víctimas son aquellas almas que eligen ignorar su potencial, y la metamorfosis ha de colocarse al hombre en el epicentro.
Aquellas cifras no alcanzan para relajar a los otros protagonistas de este drama: un 70% del tejido empresarial patrio ya implementa soluciones tecnológicas en su planificación laboral, liderando con soberbia la escena de un estudio mundial.
El director general de Adecco, Denis Machuel, rodeado de otros ilustres directivos, marca el rumbo en la brújula del futuro laboral: la inteligencia artificial es el anticipo de lo que vendrá, una España que ya mira más allá de nóminas fijas, pertrechada en una economía que prefiere contar habilidades como el oro en tiempos de escasez.
La discusión sobre si la IA purga o genera empleos es un soniquete que se repite con la insistencia de una gota sobre roca.
Pero si hay un mensaje claro: quienes teman a las máquinas, que no rehuya del conocimiento y la formación continua, que ahí se entreteje la clave del éxito, en el reskilling y el upskilling, no hay descanso para quienes doman la revolución tecnológica.
Llamemos a las cosas por su nombre: la IA no suplanta personas, sus víctimas son aquellas almas que eligen ignorar su potencial, y la metamorfosis ha de colocarse al hombre en el epicentro.
Miramos el tablero de las habilidades laborales y una vez más, el 67% planifica a su personal alineados a estas destrezas, superando el 56% mundial.
Aquellas cifras no alcanzan para relajar a los otros protagonistas de este drama: un 70% del tejido empresarial patrio ya implementa soluciones tecnológicas en su planificación laboral, liderando con soberbia la escena de un estudio mundial.
El director general de Adecco, Denis Machuel, rodeado de otros ilustres directivos, marca el rumbo en la brújula del futuro laboral: la inteligencia artificial es el anticipo de lo que vendrá, una España que ya mira más allá de nóminas fijas, pertrechada en una economía que prefiere contar habilidades como el oro en tiempos de escasez.
La discusión sobre si la IA purga o genera empleos es un soniquete que se repite con la insistencia de una gota sobre roca.
Pero si hay un mensaje claro: quienes teman a las máquinas, que no rehuya del conocimiento y la formación continua, que ahí se entreteje la clave del éxito, en el reskilling y el upskilling, no hay descanso para quienes doman la revolución tecnológica.
Llamemos a las cosas por su nombre: la IA no suplanta personas, sus víctimas son aquellas almas que eligen ignorar su potencial, y la metamorfosis ha de colocarse al hombre en el epicentro.
Comparado con una media global que solo alcanza el 59%, puede decirse que en el país ibérico no juegan para empatar, están listos para ganar el partido.
Miramos el tablero de las habilidades laborales y una vez más, el 67% planifica a su personal alineados a estas destrezas, superando el 56% mundial.
Aquellas cifras no alcanzan para relajar a los otros protagonistas de este drama: un 70% del tejido empresarial patrio ya implementa soluciones tecnológicas en su planificación laboral, liderando con soberbia la escena de un estudio mundial.
El director general de Adecco, Denis Machuel, rodeado de otros ilustres directivos, marca el rumbo en la brújula del futuro laboral: la inteligencia artificial es el anticipo de lo que vendrá, una España que ya mira más allá de nóminas fijas, pertrechada en una economía que prefiere contar habilidades como el oro en tiempos de escasez.
La discusión sobre si la IA purga o genera empleos es un soniquete que se repite con la insistencia de una gota sobre roca.
Pero si hay un mensaje claro: quienes teman a las máquinas, que no rehuya del conocimiento y la formación continua, que ahí se entreteje la clave del éxito, en el reskilling y el upskilling, no hay descanso para quienes doman la revolución tecnológica.
Llamemos a las cosas por su nombre: la IA no suplanta personas, sus víctimas son aquellas almas que eligen ignorar su potencial, y la metamorfosis ha de colocarse al hombre en el epicentro.
La cifra habla por sí sola: un imponente 67% de las empresas de este rincón del sur de Europa ya han tejido un intrincado plan de formación en IA para sus empleados.
Comparado con una media global que solo alcanza el 59%, puede decirse que en el país ibérico no juegan para empatar, están listos para ganar el partido.
Miramos el tablero de las habilidades laborales y una vez más, el 67% planifica a su personal alineados a estas destrezas, superando el 56% mundial.
Aquellas cifras no alcanzan para relajar a los otros protagonistas de este drama: un 70% del tejido empresarial patrio ya implementa soluciones tecnológicas en su planificación laboral, liderando con soberbia la escena de un estudio mundial.
El director general de Adecco, Denis Machuel, rodeado de otros ilustres directivos, marca el rumbo en la brújula del futuro laboral: la inteligencia artificial es el anticipo de lo que vendrá, una España que ya mira más allá de nóminas fijas, pertrechada en una economía que prefiere contar habilidades como el oro en tiempos de escasez.
La discusión sobre si la IA purga o genera empleos es un soniquete que se repite con la insistencia de una gota sobre roca.
Pero si hay un mensaje claro: quienes teman a las máquinas, que no rehuya del conocimiento y la formación continua, que ahí se entreteje la clave del éxito, en el reskilling y el upskilling, no hay descanso para quienes doman la revolución tecnológica.
Llamemos a las cosas por su nombre: la IA no suplanta personas, sus víctimas son aquellas almas que eligen ignorar su potencial, y la metamorfosis ha de colocarse al hombre en el epicentro.
España se consolida como líder indiscutible en la adopción de inteligencia artificial, una tecnología que ha venido a tambalear los cimientos del mundo laboral actual y del futuro que ya casi sentimos la presión en los talones.
La cifra habla por sí sola: un imponente 67% de las empresas de este rincón del sur de Europa ya han tejido un intrincado plan de formación en IA para sus empleados.
Comparado con una media global que solo alcanza el 59%, puede decirse que en el país ibérico no juegan para empatar, están listos para ganar el partido.
Miramos el tablero de las habilidades laborales y una vez más, el 67% planifica a su personal alineados a estas destrezas, superando el 56% mundial.
Aquellas cifras no alcanzan para relajar a los otros protagonistas de este drama: un 70% del tejido empresarial patrio ya implementa soluciones tecnológicas en su planificación laboral, liderando con soberbia la escena de un estudio mundial.
El director general de Adecco, Denis Machuel, rodeado de otros ilustres directivos, marca el rumbo en la brújula del futuro laboral: la inteligencia artificial es el anticipo de lo que vendrá, una España que ya mira más allá de nóminas fijas, pertrechada en una economía que prefiere contar habilidades como el oro en tiempos de escasez.
La discusión sobre si la IA purga o genera empleos es un soniquete que se repite con la insistencia de una gota sobre roca.
Pero si hay un mensaje claro: quienes teman a las máquinas, que no rehuya del conocimiento y la formación continua, que ahí se entreteje la clave del éxito, en el reskilling y el upskilling, no hay descanso para quienes doman la revolución tecnológica.
Llamemos a las cosas por su nombre: la IA no suplanta personas, sus víctimas son aquellas almas que eligen ignorar su potencial, y la metamorfosis ha de colocarse al hombre en el epicentro.
España se consolida como líder indiscutible en la adopción de inteligencia artificial, una tecnología que ha venido a tambalear los cimientos del mundo laboral actual y del futuro que ya casi sentimos la presión en los talones.
La cifra habla por sí sola: un imponente 67% de las empresas de este rincón del sur de Europa ya han tejido un intrincado plan de formación en IA para sus empleados.
Comparado con una media global que solo alcanza el 59%, puede decirse que en el país ibérico no juegan para empatar, están listos para ganar el partido.
Miramos el tablero de las habilidades laborales y una vez más, el 67% planifica a su personal alineados a estas destrezas, superando el 56% mundial.
Aquellas cifras no alcanzan para relajar a los otros protagonistas de este drama: un 70% del tejido empresarial patrio ya implementa soluciones tecnológicas en su planificación laboral, liderando con soberbia la escena de un estudio mundial.
El director general de Adecco, Denis Machuel, rodeado de otros ilustres directivos, marca el rumbo en la brújula del futuro laboral: la inteligencia artificial es el anticipo de lo que vendrá, una España que ya mira más allá de nóminas fijas, pertrechada en una economía que prefiere contar habilidades como el oro en tiempos de escasez.
La discusión sobre si la IA purga o genera empleos es un soniquete que se repite con la insistencia de una gota sobre roca.
Pero si hay un mensaje claro: quienes teman a las máquinas, que no rehuya del conocimiento y la formación continua, que ahí se entreteje la clave del éxito, en el reskilling y el upskilling, no hay descanso para quienes doman la revolución tecnológica.
Llamemos a las cosas por su nombre: la IA no suplanta personas, sus víctimas son aquellas almas que eligen ignorar su potencial, y la metamorfosis ha de colocarse al hombre en el epicentro.
España se consolida como líder indiscutible en la adopción de inteligencia artificial, una tecnología que ha venido a tambalear los cimientos del mundo laboral actual y del futuro que ya casi sentimos la presión en los talones.
La cifra habla por sí sola: un imponente 67% de las empresas de este rincón del sur de Europa ya han tejido un intrincado plan de formación en IA para sus empleados.
Comparado con una media global que solo alcanza el 59%, puede decirse que en el país ibérico no juegan para empatar, están listos para ganar el partido.
Miramos el tablero de las habilidades laborales y una vez más, el 67% planifica a su personal alineados a estas destrezas, superando el 56% mundial.
Aquellas cifras no alcanzan para relajar a los otros protagonistas de este drama: un 70% del tejido empresarial patrio ya implementa soluciones tecnológicas en su planificación laboral, liderando con soberbia la escena de un estudio mundial.
El director general de Adecco, Denis Machuel, rodeado de otros ilustres directivos, marca el rumbo en la brújula del futuro laboral: la inteligencia artificial es el anticipo de lo que vendrá, una España que ya mira más allá de nóminas fijas, pertrechada en una economía que prefiere contar habilidades como el oro en tiempos de escasez.
La discusión sobre si la IA purga o genera empleos es un soniquete que se repite con la insistencia de una gota sobre roca.
Pero si hay un mensaje claro: quienes teman a las máquinas, que no rehuya del conocimiento y la formación continua, que ahí se entreteje la clave del éxito, en el reskilling y el upskilling, no hay descanso para quienes doman la revolución tecnológica.
Llamemos a las cosas por su nombre: la IA no suplanta personas, sus víctimas son aquellas almas que eligen ignorar su potencial, y la metamorfosis ha de colocarse al hombre en el epicentro.
