Dice Isaac Vidal, alma máter en AR Hotels & Resorts, que la inteligencia artificial es asunto de importancia, pero solo cuando se ciñe a la esencia misma de la marca.

La llegada de «Anna», esa inteligencia artificial destinada a gestionar salidas y potenciar las ventas cruzadas, es prueba fehaciente de la revolución tecnológica en la industria hotelera.

Pero, ¡ojo!, advierten desde las filas de la cadena: toda esta modernidad no debe caer en el error de socavar la experiencia del cliente y, sobre todo, la promesa que hizo que estos hoteles sean lo que son.

Es imperativo para las cadenas hoteleras de España y el vasto mundo hispanoamericano no dejarse arrastrar por la vorágine tecnológica sin ton ni son.

La tecnología tiene que ser un añadido valioso, sin que se pierda ese toque humano que le da alma a la experiencia.

Para empresas y desarrolladores, la lección es clara: la integración de la IA no es solo una moda, es un compromiso con la calidad del servicio y la identidad de marca.

Bien haríamos en recordar que, en este nuevo mundo controlado por algoritmos, la personalidad sigue siendo un valor inestimable.

Fuente: SmartTravel.News