En medio de un siglo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, la inteligencia artificial se perfila como un fenómeno que podría redefinir el panorama laboral a nivel global. Peter Howitt y Philippe Aghion, laureados con el Nobel de Economía 2025, alzaron la voz y señalaron un futuro que, aunque cargado de posibilidades, también se presenta con sombras inquietantes.

Howitt se muestra claro: la inteligencia artificial amenaza con suplantar a profesionales cualificados, erosionando así el bastión del empleo especializado. Por su parte, Aghion observa que quien ostente el liderazgo tecnológico ostentará también el poder económico, subrayando la emergencia de una nueva geopolítica dominada por el byte y el algoritmo.

Estos Nobel no hablan por hablar. Hablan con el respaldo de figuras como Daron Acemoglu y Pascual Restrepo, quienes ya en 2022 -a través de la prestigiosa «Econometrica»- demostraron cómo la automatización no discrimina al despojar tareas: sean rutinarias o de alta demanda intelectual. Con un tino casi quirúrgico, apuntaron que la inteligencia artificial no perdona ni a profesiones de nivel medio ni de categoría superior.

Por si esto no fuera suficiente advertencia, un estudio reciente de OpenAI y la Universidad de Pensilvania confirmaría que el 80% de la mano de obra estadounidense se encuentra al menos un 10% expuesta a ser remplazada, y que alrededor de un 20% podría tener más de la mitad de sus funciones diarias radicalmente alteradas.

Lo que en otro tiempo parecía una película de ciencia ficción ahora ha sido corroborado por la OCDE en su «Employment Outlook» de 2023, donde se advierte que los sectores más susceptibles –administrativo, financiero y profesional– son aquellos que, hasta hace poco, habían navegado con relativa seguridad otras tempestades tecnológicas.

Este contexto reclama a gritos un replanteamiento estratégico por parte de empresas, desarrolladores y usuarios en España e Hispanoamérica. Adoptar y adaptar innovaciones tecnológicas sin olvidar el valor de nuestra capacidad crítica y creativa será la brújula para evitar naufragios en un mundo cada vez más regido por máquinas.

Para más detalles, consulte la fuente original: El Mundo – Nobel de Economía 2025