Amanece en España con la señal de que algo está cambiando, pero esta vez el olor no es el de pólvora. Es el de circuitos nuevos y relucientes. El informe reciente de LinkedIn, recogido tras pulsar la opinión de 2.784 profesionales entre los meses de marzo y junio de 2025, revela un sentimiento dual ante el crecimiento imparable de la inteligencia artificial.

El entusiasmo va tomando la delantera, con un 50% de estos trabajadores tocando la puerta de la novedad con las manos llenas de curiosidad. En el reverso de la moneda, muchas mentes aún se sienten abrumadas por la velocidad con que el mundo gira hacia lo desconocido. El mismo estudio refleja que el 51% de los entrevistados confía en que la IA vendrá para liberarles del yugo de las tareas monótonas y repetitivas, permitiendo volar más lejos con un segundo aliento.

El otro lado del folio no es menos intrigante. Las cifras globales, integrando la opinión de más de 19.000 trabajadores de 14 países, nos cuentan que el 80% camina erguido sin ver en la IA una espada de Damocles sobre sus empleos. Sin embargo, sobre la piel ibérica, el 41% siente el peso de una adaptación que vuela veloz y un tercio de ellos confiesa, en un susurro perdido, que la forma en que realmente opera esta tecnología sigue siendo un enigma.

Es la voz de expertos como José Luis Gallardo la que guía en esta nueva travesía. Señala que como cada herramienta poderosa, la IA trae consigo el potencial de transformar mundos, siempre que su uso sea consciente y controlado. De lo contrario, advierte, se convierte en un bailarín torpe que pisa pies y no marca el ritmo.

Para las empresas y desarrolladores de España y el ámbito hispanoamericano, la lectura es clara: el aprendizaje y la adaptación son las llaves para abrir las puertas de esta nueva era laboral, donde la frontera entre humano y máquina se estrecha cada día un poco más. Y en esa confluencia, se encuentra el nuevo mapa del tesoro.

Fuente de la noticia: Euronews