La inteligencia artificial, esa bestia silenciosa que avanza con paso firme y decidido, está trazando su camino en el corazón del tejido empresarial europeo. El año 2025 marca un punto de inflexión, con una quinta parte de las empresas de la UE, aquellas que cuentan con al menos diez empleados, ya adoptando estas tecnologías en sus procesos. En España, el dato alcanza un notable 20,3%, alineándose prácticamente con la media de los 27 Estados miembros de la Unión. Así lo revelan los datos recopilados por Eurostat, situando a España en la mitad de la tabla. Huérfana de los laureles de países como Dinamarca, con un desorbitado 42% y sus vecinos escandinavos, Finlandia y Suecia, que no se quedan atrás con cifras del 37,8% y 35% respectivamente, pero con un margen sobre Rumanía, Polonia y Bulgaria, que hacen lo que pueden con cifras que no superan los 8,5%.
Comparando este fenómeno con las grandes economías del continente, Alemania se sitúa al frente con un 26%, seguida de una Francia que ronda el 18%, e Italia, un poco más rezagada, acariciando el 15%. Este avance no es casual, los empresarios han puesto su mirada en la automatización de labores arduas. Así, el análisis automático de textos se perfila como el uso más extendido de la IA, con un 11,8%, mientras que la generación de contenido audiovisual le sigue con un 9,5%. La creación de textos, escritos o hablados, y la transcripción automática no se quedan atrás, reflejando un apetito creciente por la eficacia y la reducción de tiempo en tareas repetitivas.
Desde 2024, el crecimiento ha sido notable, un incremento de alrededor de 5 puntos para España. Pero es el análisis de textos el que destaca, con una subida de 4,9 puntos, mostrando que la demanda de interpretar grandes volúmenes de información es más que una moda, una necesidad urgente para muchas industrias. Las empresas, desarrolladores y usuarios de España e Hispanoamérica tienen ante sí un escenario lleno de oportunidades, pero también de retos. La implementación de la IA no solo promete eficiencias, sino que también plantea preguntas sobre la ética, la demanda de nuevas habilidades y la gestión del cambio en las organizaciones. Un futuro donde adaptarse es la consigna.
Fuente: Europa Press