El informe titulado «Índice de Madurez Empresarial en IA 2025» arroja luz sobre un fenómeno desconcertante: pese a que la inversión en inteligencia artificial continúa su ascenso imparable, la capacidad de las empresas para implementar eficientemente esta tecnología parece estar estancada, y en descenso, en regiones como Europa y Oriente Medio.

La madurez en la implementación ha caído de manera preocupante, de 44 a 34 puntos en una escala de 100. España, en particular, enfrenta un panorama aún más sombrío con una caída acusada de 43 a 32 puntos, lo que sitúa al país al borde de los rezagados en términos de preparación para el futuro digital.

La revelación proviene de una encuesta realizada a 4.500 directivos, de los cuales tan solo un escaso 2% en España ha logrado entrar en la fase avanzada conocida como «augmentación». Esta fase promete ser una de las etapas más disruptivas en el uso de IA.

Además, un tímido 20% de los empresarios declara contar con las habilidades necesarias para llevar a cabo su estrategia en torno a la IA, subrayando un problema estructural que pide a gritos una solución.

Los desafíos son múltiples y complejos: desde estrategias de gobernanza más robustas que sepan navegar entre regulaciones cambiantes, hasta la feroz carrera por la innovación y la imperiosa necesidad de atraer talento con formación específica en IA, que no es precisamente abundante.

Para empresas, desarrolladores y usuarios en España y el mundo hispanoamericano, esto plantea un llamado urgente a la acción: no solo se trata de invertir más, sino de hacerlo mejor, desarrollando políticas claras, invirtiendo en capacitación y preparando el terreno para un ecosistema sólido y adaptado a las futuras demandas tecnológicas.

Fuente: RRHH Press