En un rincón del Levante, donde solo el Mediterráneo interrumpe la línea del horizonte, han obrado un pequeño milagro con acento español. Científicos de la Universidad Politécnica de Valencia, en tándem con la empresa ValgrAI, han logrado devolverle la voz a Fran Vivó, un paciente a quien la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) intentó dejar en silencio. La hazaña se consumó utilizando inteligencia artificial; un testimonio de lo que el esfuerzo humano, aunado a la tecnología, puede lograr.
En el secreto conjuro de esta resurrección vocal, apenas bastaron 20 minutos de antiguas grabaciones, tanto en nuestra lengua materna como en la melodiosa variante valenciana, para volver a esculpir su voz. Pero no se trató de una simple clonación mecánica. Fue un proceso donde hasta el menor atisbo de emoción y entonación quedó impreso. Este triunfo no hubiera sido posible sin la colaboración de la familia, que, como si de guardianes de un legado se tratara, prestaron su ayuda con una mezcla de esperanza y nostalgia.
El caso de Fran no es aislado en cuanto a la dureza de la enfermedad. La ELA le ha arrebatado casi toda movilidad. Movimientos que para muchos son inconscientes, como el simple parpadeo, para él se han vuelto imposibles. Pero en ese escenario de adversidad, esta invención se ofrece como un lazo comunicante que muchos otros pacientes esperan recibir; aquellos cuyas voces quedaron silenciadas por la afasia o la pérdida provocada por un ictus.
Lo que se presenta aquí no es solo una mejora biomecánica, sino un resurgir de la dignidad humana, del poder comunicar, especialmente en tiempos donde la cercanía emocional es un bálsamo, como durante la Navidad. Sin embargo, la continuación de este proyecto de esperanza y restauración choca con la realidad: se necesitan más recursos, más oxígeno financiero.
Para España e Hispanoamérica, la implicación es trascendental. Las empresas tecnológicas podrían visualizar un nuevo mercado aún fresco y fértil. Los desarrolladores tienen ante sí un campo donde la ética y el avance tecnológico podrían caminar de la mano. Mientras que los usuarios, sobre todo aquellos en circunstancias similares, podrían ver en el horizonte un renacer comunicativo, mediante una tecnología que no discrimina por fronteras ni banderas.
Todo esto se siente como el inicio de una nueva era en el tratamiento de enfermedades que borran una de nuestras capacidades más puras: la de ser escuchados tal como somos.
Referencia: El Español