Mustafa Suleyman, una figura clave en el entramado de la inteligencia artificial en Microsoft y cofundador de DeepMind, ha lanzado un aviso inquietante.

Habla de un curioso fenómeno que denomina «psicosis por la IA».

Se refiere a esa confusión que se produce cuando algunos creen que las máquinas poseen consciencia o sensibilidad debido a su elevada sofisticación.

A través de varias publicaciones en X, antaño conocido como Twitter, el alto ejecutivo deja claro que no hay pruebas de que la IA tenga consciencia.

No obstante, recalca que sistemas como ChatGPT, Claude o Grok logran despistar a las personas, haciéndoles pensar lo contrario.

Esas respuestas artificiales, sorprendentemente naturales, engañan a muchos y, a la larga, pueden trastocar la confianza y la estabilidad social.

Y es aquí donde Suleyman implora una reacción

Reclama que es imperativo aplicar políticas y prácticas que disminuyan los peligros que surgen de esta fiebre errónea por la inteligencia artificial.

Este llamado se inscribe en una etapa crítica donde tanto la sociedad como los reguladores exploran cómo equilibrar el potencial de la tecnología IA con los eventuales males que pudieran derivar de su mal uso o desinformación.

Para Suleyman, el gran reto no solo está en la tecnología misma, sino en cómo ésta es percibida e integrada por las personas en su vida cotidiana.

Más allá de los engranajes mecánicos y algoritmos, el verdadero test es humano.

Fuente: Infobae