La Administración de Donald Trump ha comenzado a desplegar las sutiles pero implacables redes de la inteligencia artificial para mantener bajo su atenta vigilancia a migrantes, refugiados y solicitantes de asilo, entre otros. Además, la tecnología está apuntando con su lupa incansable a quienes alzan su voz en la arena pública a favor de los derechos del pueblo palestino.
Amnistía Internacional ha lanzado una advertencia, pintando un escenario sombrío donde estos algoritmos podrían anular visados de manera caprichosa, orquestar deportaciones y vulnerar derechos humanos.
Armas tecnológicas de la talla de Babel X de Babel Street y Immigration OS de Palantir son las piezas clave en este inquietante ajedrez digital, capaces de escudriñar identidades, desmenuzar interacciones en redes sociales y vigilar movimientos cual halcón en un cielo despejado, todo bajo el frío implacable del tiempo real.
La misma Amnistía Internacional advierte, con alarmas parpadeantes, sobre los severos riesgos y la potencial tiranía que esconde este control sistemático y nebuloso, y quién podría decir si no tienen razón.
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