Amnistía Internacional ha lanzado un dardo afilado contra el gobierno de Estados Unidos, acusándole de emplear la inteligencia artificial como si fuera un Gran Hermano infalible, con el fin de vulnerar derechos humanos fundamentales.
La vigilancia, manifiestan, se vuelve asfixiante para migrantes y estudiantes extranjeros que alzan la voz en contra de la ofensiva militar israelí en Gaza. Desde las entrañas de enero de 2025, el presidente Trump ha avivado las brasas de una cruzada antiinmigratoria, utilizando un orwelliano sistema de monitoreo en las redes sociales en busca de ese polvoriento concepto llamado «terrorismo».
Compañías como Babel Street y Palantir, en una inquietante alianza, proveen las herramientas tecnológicas de esta operación encubierta. Sin embargo, Amnistía levanta una bandera roja, advirtiendo que estos instrumentos no solo tienen márgenes de error capaces de discriminar y sesgar, sino que además pueden clasificar erróneamente el contenido pro-Palestina como antisemita.
Las consecuencias de este desliz digital son tan graves como letales para los involucrados, con consecuencias imposibles de ignorar: desde la revocación de visas hasta la deportación, es un abismo al que nadie debería enfrentarse.
