El Gobierno español levanta el telón de una ambiciosa red colaborativa, destinada a cultivar la inteligencia artificial, convergiendo un variopinto elenco de desarrolladores, investigadores, empresas y administraciones públicas bajo un mismo techo.
El escenario se enmarca en un espacio común desde el que se busca compartir modelos, datos y herramientas.
Entre estas, destaca ALIA, el sistema de IA de código abierto apadrinado por el Ministerio de Transformación Digital y de la Función Pública.
Las metas que se alzan en el horizonte son claras: no solo se pretende incentivar soluciones prácticas de IA para retos económicos y sociales, sino también robustecer la soberanía tecnológica. Abriendo la puerta a un vivero de talento especializado en IA, coordinar la potencia científica nacional y, no menos importante, asentar un liderazgo español en la materia.
El conocimiento que ALIA ofrece promete un abanico de beneficios para empresas, universidades y para el ciudadano de a pie.
Como pistoletazo de salida, el 17 de diciembre, Madrid será escenario del prompt-a-thon «Desafío ALIA: Creando una comunidad de IA en España».
Este evento se celebra en el marco del Programa Nacional de Algoritmos Verdes, un esfuerzo focalizado en la IA sostenible y eficiente con miras puestas en una innovación responsable alineada con los desafíos medioambientales.
Todo esto fue anunciado con pompa y circunstancia durante la segunda edición de Talent Arena, un evento orquestado por la Fundación Mobile World Capital bajo el beneplácito ministerial.
Así, se refuerza un modelo colaborativo que aboga por la innovación, teñida de ética y sostenibilidad.
De cara a 2024, se han destinado 30 millones de euros a proyectos de IA, convertidos en la chispa que promete avivar licitaciones y desarrollo público.
La plataforma no escatima en generosidad: ofrece un acceso abierto a la computación pública a través de entidades como el BSC, Red EDIH y TEF. Además, se estructura como un repositorio de documentación técnica, casos de uso y guías pensadas para las pymes, en consonancia con el Reglamento de IA.
Finalmente, una red de embajadores se teje, uniendo universidades, hubs y asociaciones para transformar la comunidad en un motor de cambio.
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