En una decisión que podría redefinir los cimientos de nuestra sanidad pública, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) ha dado su beneplácito a la esperada hoja de ruta. Esta ruta no es cualquier plan del montón, es nada menos que la Estrategia de Inteligencia Artificial para el Sistema Nacional de Salud (eIASNS).

La estrategia, fruto de un trabajo conjunto entre el Ministerio y las Comunidades Autónomas, aspira a trazar una visión consensuada del papel crucial que la inteligencia artificial está llamada a jugar en la sanidad española. No se trata solo de un papel, es el libreto completo. Un marco de referencia que guiará su despliegue desde la capital hasta el rincón más remoto.

Dentro de los lustrosos objetivos, destaca la creación de procedimientos tan únicos como una obra de arte que posibiliten la identificación diligente, validación técnica, clínica y ética de cada destello de IA antes de que se permita su ingreso al sagrado terreno del sistema de salud. Se visualizan nuevas estructuras bajo un modelo de gobernanza que pondría verde de envidia al mismísimo Nelson Mandela por su espíritu colaborativo.

Prometen un impulso sin precedentes a la formación de nuestros médicos y enfermeras, porque en esta nueva realidad precisarán del juicio de Salomón en IA. No solo aprenderán algoritmos, sino que se convertirá en su lengua materna. Se coordinarán, cual sinfonía bien afinada, casos de uso de ese calibre que te quitan el hipo, asegurándose de que el SNS no solo funcione, sino que deslumbre y haga escuela.

Les seguirán de cerca atractivos sistemas de indicadores que medirán con escrupulosa precisión el pulso y latido de esta implantación de IA, valorando desde el impacto sobre el paciente hasta un análisis territorial digno de un estudio de orografía.

Para nuestros amigos en el ámbito de la formación, la prioridad será dotar de armamento teórico y práctico a toda la tropa del SNS: clínicos, gestores y hasta administrativos. Quedarán listos para el desafío de entender, evaluar y, si es preciso, corregir a caprichosos algoritmos con un guiño.

Todo esto en estrecha alianza con universidades y entidades profesionales. Porque queridos lectores, es indudable que en esta travesía por la IA, la colaboración es tan esencial como la brújula en alta mar.

Fuente: Diariofarma