Al calor de una cuarta revolución industrial que parece avanzar a la velocidad de un tren de alta velocidad, tecnologías punteras como la inteligencia artificial, la robótica, el Internet de las Cosas (IoT) y la impresión 3D están sentando las bases de una metamorfosis industrial sin precedentes en España.

Un informe de la consultora PwC deslumbra con predicciones: el despliegue de lo digital en el tejido industrial podría inflar las arcas mundiales con 1,5 billones de dólares más para el año 2030, unos 1,3 billones de euros.

Este augurio de riqueza no es una quimera, pues su promesa yace en conseguir una maquinaria más eficiente y en ahorros operativos que se antojan monumentales.

En este tablero de juego, España no se amedrenta.

Sectores tan fundamentales como la automoción, la energía y la logística ya están atestando sus fábricas con cerebros artificiales y mozos digitales que gestionan datos a velocidades mareantes.

Las oportunidades y los desafíos de esta digitalización industrial no son baladíes.

Empresas y lumbreras del sector entonan un canto dual lleno de promesas de competitividad, eficiencia y sostenibilidad.

Elementos como la inteligencia artificial, los gemelos digitales, la robótica y la conectividad 5G no son meros aditamentos.

Son las piezas maestras que auguran catapultar la industria española a un nuevo horizonte competitivo e inteligente.

Los ecos de este cambio, lejos de ser confinados a España, resuenan por toda Hispanoamérica, donde el desafío está en adoptar estas innovaciones a su propio ritmo y en sintonía con sus particularidades.

Para empresas y desarrolladores, se dibuja un nuevo mapa de posibilidades, donde quien no se sube al tren de la transformación digital corre el riesgo de quedarse varado en la estación del pasado.

El momento de actuar es hoy, antes de que la oportunidad se pierda ante los polvorientos anales de la historia.

Referencia: El Español – Invertia