El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desenvainado su espada tecnológica al desarrollar un avanzadísimo sistema de inteligencia artificial que promete cambiar el juego en la predicción de la contaminación urbana provocada por el tráfico. Esta sofisticada maravilla ha sido forjada con el pulso firme de 1.472 sensores de tráfico dispersos por la intrincada red vial de Valencia, además de variables meteorológicas tan caprichosas como el viento, la lluvia y la presión atmosférica. Con este arsenal de datos, el sistema despliega redes neuronales que clasifica cada tramo de la ciudad del Turia en tres niveles de alerta, logrando una precisión del 90% cuando el tráfico desafía las leyes del caos con su fluidez, y un 70% durante los colapsos automovilísticos que desvelan a los valientes conductores.

Este avance no es poca cosa. Permite medidas ajustadas, como un sastre con ojo clínico, al riesgo real de cada calle, y promete una puntería más afinada para las temidas zonas de bajas emisiones. Pero eso no es todo, no, señores: el ingenio detrás de este modelo ha demostrado que, incluso sin una completa red de sensores ambientales, basta con los datos de circulación para percibir, olfatear, los niveles de NOx. Esto representa un faro de esperanza para ciudades que caminan con el cinturón apretado.

El equipo tiene la vista puesta en un futuro audaz: pretende construir un gemelo digital de Valencia para que las medidas puedan ser ensayadas en un escenario virtual antes de ser lanzadas a la realidad. Además, no se quedarán ahí: planean ampliar la red de sensores IoT con la ambición de afilar aún más sus predicciones. Lo inaudito es que este método es como un buen vino, exportable a otras latitudes del mundo, lo que abre la puerta a un sinfín de oportunidades para desarrolladores, empresas y usuarios tanto en España como en Hispanoamérica. Se asoman tiempos de innovación en la gestión ambiental urbana, y Valencia parece dispuesta a liderar la carga.

Para más detalles, consulte la fuente original: El Español – Invertia.