En una batalla campal digna de las páginas de un drama político, las comunidades autónomas de Madrid y Aragón se han unido en un frente común para desafiar las draconianas restricciones impuestas por el Gobierno central español sobre los centros de datos.
Estos gigantes tecnológicos, vitales para las infraestructuras de inteligencia artificial, se encuentran ahora en el ojo del huracán
Con un desarrollo económico ligado al hilo de las inversiones que atraen, Madrid y Aragón se hallan en una encrucijada: Madrid quiere mantener sus influjos que rozan la cifra colosal de 23.400 millones de euros, mientras que Aragón no desea perder su tajada de 48.000 millones en este sector
Desde la Moncloa, sin embargo, se levanta un argumento que hace tambalearse al sector: el alto consumo de agua y energía de estos mastodontes tecnológicos no justifica el relativamente escaso número de empleos que generan.
Mientras los dados ruedan sobre la mesa del real decreto de Transición Ecológica, que regula los criterios de agua y energía para las magníficas casas de las grandes empresas tecnológicas, Madrid y Aragón luchan por una flexibilización que les permita mantener a flote sus apuestas de futuro en un mundo inundado por la IA y la innovación
Begoña Villacís, directora ejecutiva de Spain DC, lanza una advertencia como quien lanza un ancla en mitad de una tormenta: España podría ver cómo se desvanecen inversiones de 58.000 millones, si no se actúa raudamente
El desplome del consumo eléctrico está siendo un muro infranqueable para otras instalaciones, agudizando el riesgo de un colapso total que podría sepultar las nuevas inversiones en IA
En definitiva, el corazón tecnológico de España pende de un hilo mientras se decide el porvenir de la nación ante las bicisendas del progreso y la sostenibilidad.
Fuente: El Mundo
