La inteligencia artificial se despliega sobre el tejido empresarial español como el inevitable rugido del mar en una tarde de tormenta, aunque su avance no es uniforme. Un inquietante 21,1% de las empresas con más de una decena de empleados se sumergió en el océano de la IA durante el último trimestre de 2025, mientras que Europa, rezagada, apenas anotó un magro 8% de media, según datos del Instituto Nacional de Estadística.

Las pequeñas y medianas empresas, eternas guerreras del mercado, apenas tocan la cresta de esta ola tecnológica. Solo un 2,9% de ellas ha tenido contacto con la IA, aunque con un empuje anual que supera el 30%, de acuerdo con el barómetro de IndesIA.

En un foro que reunió a la CEOE, DigitalES subrayó el potencial de los Small Language Models (SLM) como una brújula que podría equilibrar la adopción eficaz y segura de estas tecnologías. Es Miguel Sánchez Galindo, director general de DigitalES, quien lanza la advertencia: un mísero 5% de las organizaciones españolas está realmente preparada para una implementación segura de la IA, reveló un nuevo estudio de Accenture.

Entre los años 2022 y 2024, el empleo de la inteligencia artificial se duplicó, informó la Fundación COTEC. Sin embargo, esta acelerada adopción ha traído consigo un incremento ominoso de los ciberataques, que ya se han quintuplicado desde 2023, informó la firma de seguridad Check Point. Tácticas como el ‘prompt injection’ y el ‘data poisoning’ se ciernen como nuevas amenazas sobre este campo digital.

Aleida Alcaide, al mando de la dirección general de IA del Gobierno de España, hace resonar los ecos de la responsabilidad emergente: sesgos, explicabilidad, seguridad y eficiencia energética son los baluartes que deben protegerse en esta nueva era, señala. La menuda mención del Programa Nacional de Algoritmos Verdes y la norma UNE para medir el impacto energético de los algoritmos resuenan como los primeros acordes de una sinfonía de regulación que apenas comienza a escribirse.

Fuente: La Ecuación Digital